Carlos Ochoa

VAMOS CON TODO

En Venezuela se esta viviendo una transformacion orientada hacia la construccion de una sociedad nueva , pasando por el desarrollo de un estado Social de Derecho y de Justicia, erradicando de la actual sociedad la exclusion. En este blog intentamos con la artilleria del pensamiento expresar nuestro mas sentido sentimiento de amor hacia el pueblo compatriota, y que preste el servicio para el cual fue creado..el fortalecimiento de sus ideales revolucionarios en su formacion como ciudadanos que buscan un mejor vivir y en la formacion del Hombre Nuevo.


jueves, 15 de marzo de 2012

LA ESTRUCTURA DE CLASES EN LA SOCIEDAD VENEZOLANA.- (Tomado del suplemento de GISXXI) CORREO DEL ORINOCO Domingo 17 de Abril de 2011.


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La generalización del uso del concepto de clase social a partir de la obra de Carlos Marx es transversal a todas las ciencias sociales y constituye un elemento recurrente a la hora de interpretar la organización de las sociedades en la Historia. Sin embargo, aunque sus obras están plagadas de análisis de clase, Marx nunca llegó a abordar una definición sistemática del concepto de clase social, ni siquiera en el tercer volumen de El Capital presentado bajo el título “Clases”.
Como explica Erik Olin Wright en su texto de idéntico título , Marx utiliza el concepto de clase en dos sentidos diferentes: como categoría para la creación de mapas abstractos de la estructura social o como concepto sobre el que dibujar mapas coyunturales y concretos de los agentes con capacidad de intervención en un país y en un momento determinados.
Por ejemplo, mientras que en las construcciones históricas abstractas, Marx plantea categorías dicotómicas y enfrentadas (amos y esclavos, señores y siervos, burguesía y proletariado), en sus aproximaciones a las realidades históricas situadas, Marx considera la existencia de multiplicidad de clases, con distintas facciones y fracciones, que se coaligan o mantienen relaciones de conflicto entre si o para con el Estado. En el caso de la Francia bonapartista, menciona la existencia de la burguesía, el proletariado, los grandes terratenientes, la aristocracia financiera, los campesinos, la pequeña burguesía, la clase media, el lumpen-proletariado, la burguesía industrial y altos dignatarios.
El concepto de clase social en Marx se articula, así, en dos dimensiones: unas más abstracta, genérica y polarizada y otra más concreta, situada y estructurada. En su devenir histórico, los análisis de clase efectuados en la tradición marxistas se han llevado a cabo siguiendo este mismo esquema: análisis de clase en el modo de producción o análisis de los procesos de formación de las clases y sus relaciones en contextos sociales situados/concretos.
Más allá de los debates sobre los pronósticos de Marx en relación a la expansión o constricción de ciertas posiciones de clase en las sociedades europeas, la potencia de los conceptos de clase y estructura de clases y su utilidad en la comprensión de lo social han sido tales que ni siquiera los innumerables ataques a los que se ha visto sometido desde hace más de 70 años han logrado desterrarlos del campo de la investigación en la práctica totalidad de los grandes centros de investigación en ciencias sociales del mundo. Nadie se plantea seriamente la compresión de lo social sin echar mano al concepto de clase.
A partir de los años 40 del siglo pasado, una buena parte de los departamentos de Ciencias Sociales de las grandes universidades norteamericanas orientaron sus esfuerzos a la tarea de desterrar el uso de los conceptos clase social y estructura de clases en los campos de la Historia, la Sociología y la Ciencia Política. La ampliación cuantitativa y cualitativa de las clases medias en las economías del corazón del sistema-mundo, las mutaciones del capitalismo y los nuevos pesos asignados a formas de capital no inmediatamente vinculadas a los medios de producción (capital escolar y capital simbólico) sirvieron como pretexto para un sinfín de virulentos ataques a los conceptos de clase y estructura social.
Así como en los 90s todo el pensamiento conservador trabajó a favor de las tesis del fin de las ideologías y el fin de la historia, en los 50 y 60, todos los neoweberinaos trataron de imponer modelos de análisis social basados en dos nuevas conceptualizaciones: estratificación social y estatus. ¿Por qué? Con seguridad, el funcionalismo no podía desentenderse tan fácilmente de conceptualizaciones tan exitosas e intuitivas como las de clase social y estructura de clase. Por eso, no tuvieron más remedio que sustituirlas por las hoy desacreditadas y moribundas ideas de estatus, estilo de vida y estratificación social.
Pero el cambio no era inocuo ni inocente. La emergencia de las sociedades de las grandes clases medias en los países situados en el centro de la economía mundo (EEUU y la reconstruida Europa) estaba intensificando la polarización del conflicto de clases, pero desplazándolo geográficamente, traspasando las viejas fronteras nacionales y acentuando la construcción clasista de grandes y nuevas regiones mundiales. En lo doméstico, el crecimiento de las grandes urbes registrado a partir de los años 60 en Europa, pero sobre todo en América, se llevó a cabo mediante grandes segregaciones espaciales que incomunicaran en lo “funcionalmente posible” las clases sociales susceptibles de enfrentamiento. De lo que se trataba era de invisibilizar la diferencia y el conflicto a través de la segregación espacial, ya fuese en la escala urbana o en la mundial. Obviar para siempre la idea de que la existencia de las clases implica la existencia de un conflicto entre ellas, obviar la idea de que este conflicto es intrínseco al sistema capitalista y, por tanto, sólo superable a través de la superación del sistema mismo.
Las nociones de estratificación social, estilo de vida y status aspiraban a explicar las diferencias sociales como el resultado de las elecciones adoptadas por los individuos a lo largo de sus trayectorias vitales, por más que todas las investigaciones empíricas, incluidas las más positivistas, desmintiesen estas tesis. El funcionalismo trató de sustituir el análisis de clases por el análisis de las funciones de los grupos y estratos y la idea de conflicto por la de acomodación complementaria. En definitiva, el vuelco teórico imprescindible para acompañar al Departamento de Estado en la expansión del nuevo nacionalismo norteamericano de MacArthur (tan segregacionista como anticomunista).
Más de medio siglo después, es obvio para todos que el funcionalismo perdió la batalla. Sin embargo, algunas de las heridas de entonces continúan abiertas, sangrantes o mal cicatrizadas. El análisis de la nueva estructura de clases en el sistema-mundo ha sido abordado por muchos autores del centro y de las periferias. Sin embargo, en Venezuela, desde nuestra perspectiva y desde nuestra realidad histórica concreta, continúa pendiente la tarea de análisis e identificación de la distintas clases que actúan como agentes con capacidad de intervención en el país, el análisis de las relaciones que estas clases establecen entre si y con el Estado y la elaboración del mapa de clases de este país.
Desde la Fundación GIS XXI estamos convencidos de la necesidad de debatir sobre este tema y esperamos poder contribuir en el diseño del gran proyecto que es la construcción del Primer gran Mapa de las Clases Sociales en la Venezuela de este nuevo siglo.

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