Carlos Ochoa

VAMOS CON TODO

En Venezuela se esta viviendo una transformacion orientada hacia la construccion de una sociedad nueva , pasando por el desarrollo de un estado Social de Derecho y de Justicia, erradicando de la actual sociedad la exclusion. En este blog intentamos con la artilleria del pensamiento expresar nuestro mas sentido sentimiento de amor hacia el pueblo compatriota, y que preste el servicio para el cual fue creado..el fortalecimiento de sus ideales revolucionarios en su formacion como ciudadanos que buscan un mejor vivir y en la formacion del Hombre Nuevo.


viernes, 30 de diciembre de 2011

Vamos Por Venezuela rescatemos a su pueblo del Capitalismo



La historia Universal refleja que la Humanidad que aporto esa dolorosa cuota de luchar por un mundo mejor, lo hicieron convencidos de que esa meta constituía un nuevo tipo de relaciones humanas, libres de la dominación y de la explotación del hombre por el hombre; una sociedad o alternativa real a un sistema que, por esencia, convertía a los hombres en simples medios o mercancías; un sistema que, al someter todas las formas de producción -incluso las más espirituales-, a la férrea ley de la obtención de beneficios, exigía -para cumplirla- la explotación del trabajo, la competencia desenfrenada, la transformación del hombre en lobo para el hombre, la dominación de unos países por otros. Ciertamente, esos males eran y son inherentes a la naturaleza misma, estructural, del capitalismo, pues sólo así podía mantenerse su ley fundamental de la acumulación de beneficios. La necesidad de arrancar esos males era, y es, la razón de ser del socialismo, la misma razón de que, desde hace siglo y medio, tantos hombres hayan soñado con esa utopía y dado lo mejor de su vida, sin reparar en sacrificios.
Subrayemos, sin embargo, que se trataba de un sistema que se presentaba a sí mismo como la realización de la idea, proyecto o utopía socialista de Marx y Engels. Incluso en sus últimos años, este "socialismo realmente existente" lo hacían pasar sus dirigentes, para distinguirlo de otras "sociedades socialistas inferiores" como el "socialismo desarrollado" que se planteaba ya la construcción de las bases económicas de la sociedad superior, comunista. Y como tal fue aceptado en general, en su inmensa mayoría, por la izquierda revolucionaria y, sobre todo, por el movimiento comunista mundial que convirtió en piedra de toque de la calidad comunista su defensa incondicional de la patria del "socialismo": la Unión Soviética.
Los efectos del derrumbe de la alternativa en que, en realidad, se transformó el proyecto originario de emancipación de Marx, asumido con la Revolución de Octubre por Lenin y los bolcheviques, son innegables ya que están a la vista de todos. Subrayemos, sin agotarlos, los siguientes:
1) Descrédito del socialismo como idea, proyecto o utopía, ya que, la experiencia histórica ha invalidado al "socialismo real".
2) Inexistencia en la actualidad de una alternativa efectiva al capitalismo y, por tanto, de barreras estructurales o límites a su expansión económica y hegemonía política. O dicho en otros términos más actuales: irresistible globalización económica y política ante la que caen mercados y soberanías nacionales.
3) Reforzamiento de la explotación de los trabajadores y agravación de sus condiciones de vida (desempleo creciente y tendencia a transformarse en estructural, recorte de sus prestaciones sociales, etc.) y extensión de las relaciones de dependencia y dominación, por la vía financiera, entre los países ricos y pobres, lo que se expresa, a su vez, en el desplazamiento de la bipolaridad por la unipolaridad encarnada por la mayor potencia capitalista, de la que se vuelve instrumento la propia Organización de Naciones Unidas.
4) Vacío ideológico en el cielo de las utopías o esperanzas que es ocupado por las viejas ideologías que parecían estar sepultadas: el integrismo religioso, el nacionalismo exacerbado y excluyente y los fundamentalismos étnicos y raciales de diverso tipo.
Y, finalmente, 5) desconcierto y desencanto de la izquierda, tanto mayor cuanto más dogmática y acríticamente se había comportado. Ciertamente, algunos signos alentadores comienzan a dibujarse en este oscuro panorama con los triunfos electorales de la izquierda moderada en Inglaterra y Francia, y con las repercusiones de los movimientos sociales radicales de América Latina, como el zapatista en México y el de los Sin Tierra, en Brasil.

Cuando se habla de los efectos sociales e ideológicos de la caída del "socialismo real", se trata de hechos o de una realidad indeseable a la que hay que enfrentar. Y, a su vez, de hechos -imprevisibles, ciertamente, pero no casuales. Naturalmente, tenemos que enfrentarlos, la izquierda tiene que empuñar las armas de la crítica y la autocrítica, durante tanto tiempo oxidadas. No vamos a fijar ahora nuestra atención en todos los efectos del "derrumbe" antes apuntados. Nos detendremos en el primero: el descrédito de la idea de socialismo. No se trata de una simple cuestión teórica o académica, sino práctica y vital, porque del rescate de esta idea depende en gran parte un logro esencial: la superación del desconcierto y la pasividad de la izquierda, pues sólo manteniendo viva la idea, el proyecto, que durante más de un siglo ha constituido para millones de hombres la razón misma de su existencia, se puede plantear la necesidad y posibilidad de su realización.
Al descrédito del socialismo, y a su consecuente renuncia en la práctica política, se llega por vías distintas. Veamos brevemente:
1.- Al identificarse lo ideal con lo real; o sea: el proyecto con sus resultados. Lo que cuenta, entonces, no es de donde parte, sino a donde  llega. Ahora bien, esta realidad a la que se llega, cualesquiera que sean las intenciones emancipatorias originarias que estaban en su punto de partida, no es -de acuerdo con la posición que hemos venido sosteniendo ya antes de que se produjera el "derrumbe"- una sociedad socialista, si por socialismo entendemos una sociedad o sistema social en el que el Pueblo, liberados de la dominación y explotación capitalistas, dominan sus condiciones de existencia y establecen relaciones mutuas bajo principios de libertad, igualdad y justicia social. Ciertamente, esa sociedad requiere como premisa necesaria -premisa que cumplió la Revolución de Octubre y en ello reside un significado histórico-universal que no puede ignorarse la abolición de las relaciones sociales capitalistas con sus dos pilares: la propiedad privada sobre los medios de producción y el poder absoluto y hegemónico del mercado. Condición necesaria, hay que subrayarlo ya que hoy se tiende a borrarla, pero -como demuestra la experiencia histórica de alguna manera mencionada por Marx y Engels- necesaria pero no suficiente.
 Antes de concluir debemos advertir los riesgos que corremos con la implantación deun sistema que en otras oportunidades ha querido incurrir en países Europeos debemos reconocer lo que Lenin reconoció sin rodeos: que, después de la toma del poder por los bolcheviques en 1917, no se daban las condiciones para construir el socialismo, a saber, la necesaria base económica.
 Pero fue también Lenin quien dijo que, una vez conquistado el poder, se podía crear esas condiciones que aún no existían. Y aquí está la clave de la explicación de lo que sucedería después, pues una necesidad engendraba otra.
La necesidad de construir el socialismo en esas condiciones, tenía que conducir a la necesidad de un Estado fuerte, a una planificación centralizada de la economía, a una desaparición de la débil sociedad civil, a la exclusión primero de la democracia representativa, con la disolución de la Asamblea Constituyente, y más tarde a la nueva forma de democracia que significaban los Soviets y, finalmente, a la exclusión de toda forma de democracia. En suma, conducía a la omnipotencia del Estado y del Partido único y a la supeditación de toda la vida económica, social y cultural al dominio incompartido de la nueva clase: la burocracia estatal y del Partido. A estos males hay que agregar el terror generalizado bajo el estalinismo que acabó con todo disenso y crítica. Todo esto condujo finalmente al estancamiento y sucesiva descomposición del sistema y, por último, al no poder resistir al desafío económico, tecnológico y militar del capitalismo, a su derrumbe.
Nosotros debemos evitar la caída de nuestra implantación del socialismo criollo sorteando con mucha estrategia los obstáculos que se presentaron en Rusia en 1917 al iniciar junto con su pueblo las necesidades de inclusión y de justicia en ese país.
Por ello es necesario advertir que no podemos caer en los mismos errores que ya se han generado en la implantación de sistemas económicos basados en la desconcentración de poder , y pensando en el pueblo, hasta ahora creemos que el socialismo del siglo XXI es la única alternativa para Sur america Unidos Venceremos ,
INDEPENDENCIA y PATRIA SOCIALIsTA …Viviremos y Venceremos….. CHAVEZ  en Octubre 2012.

Carlos Ochoa



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