Carlos Ochoa

VAMOS CON TODO

En Venezuela se esta viviendo una transformacion orientada hacia la construccion de una sociedad nueva , pasando por el desarrollo de un estado Social de Derecho y de Justicia, erradicando de la actual sociedad la exclusion. En este blog intentamos con la artilleria del pensamiento expresar nuestro mas sentido sentimiento de amor hacia el pueblo compatriota, y que preste el servicio para el cual fue creado..el fortalecimiento de sus ideales revolucionarios en su formacion como ciudadanos que buscan un mejor vivir y en la formacion del Hombre Nuevo.


sábado, 24 de marzo de 2012

El pensamiento crítico, contraposición al pensamiento único.


En tiempos de crisis como el actual, el sistema se  delata a sí mismo. Son Momentos en los que las caretas se caen y muestran los auténticos rostros. Sin Embargo, con un mínimo de observación, de información, de memoria, de Razonamiento, de sentido común, no es tan difícil poner en evidencia las contradicciones y mentiras del sistema capitalista, incluso en tiempos de aparente prosperidad. Es posible también quitarle las caretas al sistema sin esperar a que éstas se caigan por sí solas.
El capitalismo vive de las apariencias. Pone toda la carne en el asador para aparentar lo que no es y para ocultar lo que realmente es. No es de extrañar que se sustente en el férreo control de los medios de comunicación. Férreo a la vez que solapado. Un control social jamás es eficaz si no pasa desapercibido. Sin embargo, el capitalismo no puede evitar ser cada vez más cuestionado porque no puede impedir que sus mentiras sean lentamente descubiertas. Los hechos contradicen los discursos. Las consecuencias nefastas del sistema capitalista ya no pueden pasar desapercibidas. Las evidencias ya no pueden ser ocultadas ni manipuladas. La realidad, tarde o pronto, habla por sí sola.
Nos proponemos, de la forma más breve posible, y desde la humildad de  ciudadanos comunes incitar al lector a cuestionar sus opiniones y a rebatir sus razonamientos, aportar argumentos para combatir algunas de las mentiras que el sistema capitalista nos vende continuamente a todos los ciudadanos. Con las únicas armas del sentido común, de la razón, de la observación, del pensamiento crítico y libre, de un mínimo de memoria y de información, es también posible combatir ideológicamente al sistema. Evidentemente, el estar bien informado, o el estar bien formado, ayuda mucho para combatir dichas mentiras. Pero, en el fondo,  tampoco es necesario estar excesivamente informado para ver las contradicciones del sistema capitalista, hasta el punto de ponerlo en duda. Incluso, a veces, es peor una mala información o una mala educación que la falta de las mismas. Porque una información sesgada produce prejuicios. Y no hay mayor enemigo de la libertad de pensamiento
Que los prejuicios. Esto bien lo saben los que manipulan a la gente, bien se encargan de llenarnos la cabeza de prejuicios desde que nacemos. Incluso, a veces, también es peor el exceso de información que nos impide ver el bosque al ver sólo las ramas, que nos crea la falsa sensación de que al estar “mucho” más informados estamos “bien” informados. Precisamente, la mejor manera que tiene el sistema actual de desinformar al ciudadano medio es llenándolo, atropellandolo de mucha información de baja calidad. No hay espíritu más libre que el de un niño que aún no ha sido “contaminado” por la cultura de su entorno, hasta el punto de hacer preguntas que muchos adultos ya ni se plantean. Y, mientras no se demuestre lo contrario, ser capaces de preguntar es condición sine qua non para llegar al conocimiento. Sin preguntas, no hay respuestas, no hay búsqueda de la verdad, y por tanto no hay conocimiento. Como se suele decir, la clave del conocimiento reside en hacer las preguntas adecuadas.
No hay un pueblo más alienado que aquél que ya ni siquiera se pregunta sobre el porqué de las cosas que ve a su alrededor. Si bien la información ayuda (cuanto mejor informados estemos, menor probabilidad de ser manipulados, de esto no cabe duda) también es cierto que, sobrepasado cierto umbral, la información no es estrictamente necesaria para llegar a ciertas conclusiones básicas. Cualquier persona que sufra explotación no necesita leer a Marx para comprender que es explotada. Su experiencia diaria personal es su mejor fuente de conocimientos, siempre que dicha persona sea capaz de observar y analizar mínimamente lo que le ocurre a ella y a los que están a su alrededor. Esto no quita que, si además lee a Marx, si además se informa, si complementa sus conocimientos adquiridos en base a su experiencia personal con los de otras personas, entonces su visión de las cosas es más general, su conciencia aumenta notablemente. No sólo es capaz de ser más consciente de la alienación que sufre, sino que además se concientiza y se siente seguro de que dicha alienación es generalizada, e incluso de que es posible combatirla.  Las contradicciones del sistema capitalista no están tan ocultas como para  no verlas con un espíritu sutilmente libre que sea capaz de colocar en la duda aquello que aparenta ser incuestionable. No es necesario proveerse de enormes cantidades de información. No es rodearse de muchos datos y frías estadísticas (muchas veces poco fiables). No es necesario, en primera instancia, leer muchos libros para llegar a conclusiones básicas. 
No es necesario saber cómo funciona por dentro un vehículo para opinar sobre el funcionamiento del mismo desde el punto de vista de un usuario. No es necesario ser un técnico mecanico para saber si un vehículo funciona bien o no. Precisamente, los que desean que no veamos el bosque, que nos perdamos en los detalles para no ver lo general, siempre intentan hacernos creer que es imprescindible adquirir ciertos conocimientos técnicos, que sólo pueden opinar los “expertos”, que es imprescindible leer muchos libros (y cuantos más mejor, y cuanto más complejos también mejor).
Saben que el trabajador medio no tiene tiempo de leer muchos libros. Saben que después de largas y agotadoras jornadas laborales, a la gente le apetece sobre todo evadirse más que leer libros de política o economía. Saben que no podemos ser todos especialistas en todo. En realidad, pretenden que nos sintamos incapaces de opinar, que no veamos lo evidente, No somos el mismo pueblo de 1998 cuando se inicia en Venezuela una nueva alternativa de camino hacia un la refundación de una nueva Republica comandada esta misión por un líder que desde que inicio campaña política solo prometió inclusión y justicia social y que para ello solo tendría que proponer un nuevo modelo de país, un nuevo proyecto Constitucional con principios fundamentales básicos como la educación, el trabajo  y la Salud, para poder consolidar un Estado democrático y social de Derecho y de justicia .
Son los nuevos “brujos”  de la sociedad moderna, pretenden poseer la verdad de las cosas, mienten descaradamente donde está su justicia social, donde esta su inclusión a la democracia Participativa. Intentan que sus verdades no puedan ser cuestionadas por el común de los mortales haciéndonos creer que sólo son accesibles para una élite “sabia”. Pretenden dominar ideológicamente al pueblo impidiendo que éstos piensen y opinen por sí mismas. Pretenden camuflar ciertas ideas sencillas con un disfraz de complejidad técnica sólo accesible a una élite.  Es una característica de nuestra sociedad moderna, la utilización de la complejidad en las formas para camuflar la sencillez malintencionada en el fondo. Un ejemplo típico lo encontramos en las letras pequeñas de los contratos que un ciudadano adquiere con los bancos.
Antaño, el señor feudal tenía sus caballeros para proteger sus privilegios. Ahora, el burgués moderno dispone de sus abogados. Antaño, no hacía falta ley, ahora, hay que hacerla lo suficientemente compleja (y lo suficientemente cambiante) para que sólo los que tienen dinero puedan conocerla y usarla a su favor. Como dice el refrán, hecha la ley, hecha la trampa. Antaño, no había ni siquiera derechos en la teoría, ahora, son papel mojado en la práctica. La ley ahora existe pero, como antaño, los poderosos siguen impunes. ¿Cómo es posible la convivencia si  la ley es tan compleja que ya nadie sabe casi lo que es legal o no? ¿Para qué sirve una ley si nadie la conoce? ¿El objetivo de la ley no es que se cumpla, no es que la gente la conozca para cumplirla? Como decía Voltaire, La civilización no suprime la barbarie; la perfecciona. Tendemos
a una sociedad tan compleja, que es cada vez más difícil moverse por ella, que son cada vez más imprescindibles los abogados. No es de extrañar que la  carrera de Derecho sea una de las más concurridas. La complejidad moderna de la sociedad, probablemente premeditada, representa las murallas del moderno señor feudal. Éste necesita maquillar la simple realidad (que a veces  es mucho más simple de lo que aparenta) a base de mucha complejidad. Sencillez en el fondo disfrazada de complejidad en las formas. Maquilla la realidad a base de supuestas teorías económicas que ni los supuestos economistas entienden. Como dice el chiste, ¿Cuál es la diferencia entre un meteorólogo  y un economista? Respuesta: los meteorólogos al menos están de acuerdo sobre el tiempo que hace hoy. A base de que las verdades elementales no sean accesibles al pueblo llano. Antaño esto era muy fácil porque el pueblo era ignorante, no pensaba. Ahora la forma de evitar que el ciudadano medio adquiera peligrosos conocimientos, o adquiera una peligrosa conciencia, es confundiéndolo, es acomplejándolo, es haciéndole creer que él no entiende y por tanto no puede opinar sobre ciertas cuestiones, es distrayéndole con nimiedades. Es haciéndole creer que como no es un mecánico no puede juzgar, ni siquiera desde el punto de vista de un usuario, si el coche va bien o no. Es en definitiva, haciendo que una élite piense por él. Ahora se trata de que no piense mucho y sobre todo de que no piense bien (que no sepa razonar o se pierda en los razonamientos).
Pero, como decía Bakunin:
En el tema de las botas, nos referimos a la autoridad del zapatero; en relación
con las casas, canales o líneas férreas, consultamos al arquitecto o ingeniero.
Para tal o cual cimiento especializado se recurrirá a tal o cual científico. Pero no podemos permitir  que ni el zapatero, ni el arquitecto, ni el científico impongan autoridad alguna sobre mí. Los escuchamos libremente y otorgamos mérito a su inteligencia, a su carácter, a su sabiduría, reservando siempre el derecho irrenunciable a la crítica y a la censura. No nos limitemos a  consultar a una única autoridad en rama especializada alguna; consultamos a varias; comparar su opinión, y elijo la que me parece más convincente. Pero no se reconoce a ninguna autoridad como infalible, aún en cuestiones especiales.
Pensemos un poco por nosotros mismos, y analicemos algunas de las mentiras más habituales que nos intentan vender los “apóstoles” del capitalismo. Mencionemos algunas de  estas mentiras  las cuales mas adelante en otro artículo las analizaremos:
1.- El mercado en el sistema capitalista es libre. El mercado libre es esencial para una economía dinámica y viable. El mercado libre beneficia al ciudadano. El mercado se autorregula.
¿Cómo puede haber un mercado libre donde las reglas del mismo las fijan las grandes corporaciones económicas que incluso dominan al poder político (por ejemplo financiando campañas electorales) para que legisle a su favor? ¿Vamos a obviar la existencia de lobbies? ¿Cómo puede haber un mercado mundial libre con medidas proteccionistas? El sentido común, la lógica, nos dice que un mercado, para que sea libre, necesita ser regulado para evitar los abusos de los grandes o de los poderosos, incluso debe legislarse para evitar que haya poderosos.  Un mercado verdaderamente libre necesita ser regulado para evitar la excesiva concentración de empresas, con el objetivo prioritario de evitar los oligopolios y los monopolios. El monopolio es incompatible con la libertad. Un sistema económico monopolizado por muy pocas empresas no puede ser libre
2.- La única forma de crear riqueza para el pueblo es mediante el crecimiento económico. La moderación salarial es fundamental para el crecimiento económico.
Sin embargo, como la reciente historia ha demostrado, sin ninguna duda,  el crecimiento económico en los últimos años, no se ha traducido en mayor riqueza para la inmensa mayoría de los ciudadanos. Se han enriquecido unos pocos a costa del estancamiento o empobrecimiento de la mayoría. Los grandes beneficios de las empresas han ocurrido al  mismo tiempo que la moderación o contención salarial de los trabajadores. Mientras los grandes empresarios han aumentado sus beneficios o los sueldos de los ejecutivos que los sirven han crecido (en algunos casos escandalosamente), los trabajadores de abajo, han visto cómo su poder adquisitivo no ha cesado de disminuir. ¿Alguien no se ha enterado de los enormes beneficios de los bancos en los últimos años? Cada vez hay más pobres y desigualdades en el mundo a pesar de que la economía no ha parado de crecer en las últimas décadas. El capitalismo nos ha vendido la esperanza de que a mayor riqueza generada en general, mayores posibilidades de que a la gente corriente le caiga algo de dicha riqueza generada.
3.- En el sistema capitalista es posible el pleno empleo. Es indispensable la flexibilidad laboral para crear empleo.
Ésta es una de las mentiras más desvergonzadas que nos intentan vender. En el capitalismo no sólo es improbable el pleno empleo,  sino que se busca precisamente evitarlo. El sistema capitalista necesita del desempleo. Como decía Marx,  El paro es fundamental en un capitalismo “saludable”, porque sirve para disciplinar la clase trabajadora. La simple amenaza permanente de quedarse sin trabajo consigue que los trabajadores renuncien a mejorar sus condiciones de trabajo, incluso consigue que éstas empeoren o se conviertan en papel mojado. Además, por la simple y elemental regla de la oferta y la demanda, cualquiera puede comprender rápidamente, que si un empresario tiene la posibilidad de elegir a mucha gente porque hay más demandantes de empleo que puestos ofrecidos, entonces el salario que ofrecerá será menor que si  se produce la situación contraria.

Iniciemos con estas tres (3) mentiras y con una introducción a cada una de ellas del por qué no se cumplen…. En otro artículo les prometemos desmenuzar cada una de ellas… VIVIREMOS y VENCEREMOS vamos todos el 07 de Octubre de 2012 por el Comandante Hugo Chávez Frías para continuar luchando por la Independencia y Soberanía en una sociedad de Justicia Social e inclusión 

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